¿Qué es EGF? Todo sobre este ingrediente antiedad


En los últimos treinta años, la ciencia ha logrado importantes avances a nivel molecular y genético, algunos de los cuales responden preguntas cruciales sobre nuestra propia biología. ¿Alguna vez te has preguntado cómo crece la piel de un niño tan rápido sin romperse? O, ¿por qué a las personas le salen arrugas?  O, ¿cómo las células de la piel reparan la piel dañada? Si es así, entonces has tocado el tema de los factores de crecimiento.

Todos los seres vivos - personas, animales, plantas, hongos y bacterias – crecen. Pero las células no se multiplican automáticamente, en humanos y animales, las células responden a instrucciones de proteínas altamente especializadas u hormonas llamadas factores de crecimiento. Nombrados por su función, los factores de crecimiento fueron descubiertos por dos científicos que recibieron el Premio Nobel de 1986 por su trabajo.

Los factores de crecimiento son activadores celulares: son moléculas que mandan señales para comunicarse con las células, envían un mensaje para reparar, rejuvenecer o reproducirse. Cientos de factores de crecimiento diferentes controlan más de 300 tipos de células en humanos. Son cruciales en el desarrollo del cuerpo y trabajan a plena capacidad durante años. Desde el nacimiento hasta la edad adulta, nuestros cuerpos producen grandes cantidades de diversos factores de crecimiento que afectan al crecimiento de todo, desde los huesos hasta los órganos, los nervios y la piel. Pero cuando alcanzamos la madurez, la producción disminuye. Como resultado, la renovación celular y la reparación se ralentizan, lo que finalmente afecta a nuestra salud y apariencia. De hecho, nuestra piel se vuelve más fina un 1% cada año después de cumplir 20 años, y cinco años después de la menopausia, nuestra piel se vuelve un 30% más fina.

“El resultado es una piel más saludable, más densa, más hidratada y más joven"

Desde 1986, la investigación médica sobre los factores de crecimiento se ha disparado. Grandes avances incluyen tratamientos que salvan vidas, como el uso de G-CSF, un factor de crecimiento que induce la producción de glóbulos blancos después de la quimioterapia. El EGF, o factor de crecimiento epidérmico, ayuda a las víctimas de quemaduras a desarrollar nueva piel y acelerar la recuperación de las heridas.

Pero el EGF también se puede usar para reponer el propio suministro del cuerpo, que disminuye con la edad. La aplicación de EGF estimula la multiplicación de las células de la piel del propio cuerpo, lo que aumenta la renovación y la luminosidad de la piel y ralentiza el proceso de envejecimiento. Aumenta la producción de colágeno y elastina, aumentando el tono y la elasticidad. Aumenta la capacidad de la piel para almacenar y reducir la pérdida de agua. El resultado es una piel más saludable, más densa, más hidratada y más joven.

Al diseñar el código genético propio de la cebada para su crecimiento, de modo que se parezca más al EGF humano, BIOEFFECT creó EGF a base de cebada".

En la investigación científica, EGF ha crecido en bacterias, pero esto presenta un riesgo de endotoxinas para los seres humanos. Otros medios de obtener EGF presentan cuestiones éticas, morales y legales, como en el uso de células humanas. Después de muchos años de investigación, los científicos de BIOEFFECT fueron pioneros en un método asombroso de cultivar una réplica de EGF basada en plantas en la cebada. Al diseñar el código genético propio de la cebada para su crecimiento, de modo que se parezca más al EGF humano, BIOEFFECT creó EGF a base de cebada. Debido a que la cebada se auto poliniza, no hay riesgo de cruzamiento. Además de ser seguro, puro y eficiente, el EGF de BIOEFFECT se cultiva en un invernadero libre de emisiones de carbono, en piedra pómez volcánica inerte.